lunes, 14 de diciembre de 2015

Una tarde a puro Tejo

Reír, recrear y juntarse con amigos. Son algunas de las formas más sanas de divertirse en la vida. Estos muchachos lo hacen cada tarde cuando juegan al tejo. En la siguiente crónica veremos todos los condimentos que contiene un partido como lamentos, bromas, cábalas y alegrías.

El venir de la tarde para los integrantes de este grupo de apasionados por este popular juego, seguramente sea uno de los mejores momentos del día. En auto, en bicicleta o caminando. Acompañado o solo. Cada uno llega por su propio medio pero todos van a hacer algo en común: Pasarla bien.
La tarde se asoma, el sol emite sus últimos rayos que nos puede dar durante el día, mientras los pájaros condecoran cada lugar de la plaza con sus sutiles cantos .El clima cálido es la frutilla del postre para una tarde perfecta. El ambiente está listo para una tarde de tejo, solo faltan los protagonistas. La cancha penetrada por algunos tímidos rayos del sol, es testigo de la llegada de los muchachos. Al pisar la cancha los muchachos empiezan con el ritual previo a un maratón de tejo: se saludan, abrazan, dialogan y bromean. Ya es una marca registrada. Luego llega la hora de la acción. Sacan del baúl, que es donde guardan todos los elementos,  los tejos, el tejín y colocan el marcador de puntos en una barra de fierro. La cancha va tomando color y ambiente de competición. Hoy quizá no sean tantos como otras veces, ya que vinieron solo seis, pero eso de ninguna forma será un impedimento para pasarla bien. Esteban, Gastón, Daniel, Juan, Tomas y Salvador son los que hoy se hicieron presentes.
Daniel y Tomás serán rivales en el primer partido de tejo de la tarde. Daniel acomoda la arena de la cancha con su pie, según él es su cábala. Mientras Tomás saca el meditejo del baúl que se habían olvidado. Todo está listo para un nuevo encuentro de este juego que los apasiona tanto. La moneda se eleva por los aires y cae con el peso de la gravedad para decidir que Daniel gane el sorteo y por lo tanto será el primero en arrojar el tejín. Sí así es, de esta manera se decide quién arroja el tejín primero en este juego. Daniel lanza el tejín sobre la arena y se decide a tirar el primer tejo de la tarde. La mirada de un águila que vuela por los aires observando detenidamente su presa es similar a la que Daniel tiene sobre el tejín. Cacho, como le dicen sus amigos a Daniel, extiende sus piernas, baja levemente su espalda y lanza buscando que su tejo quede sobre el tejín como dos autos estacionados en un día laboral  ,lo más cerca posible .Tomás  observa atentamente el tiro de su contrincante. Este cae bruscamente levantando pequeñas cantidades de polvo y queda muy cerca de su objetivo. Su tiro le provoca que se dibuje una gran sonrisa sobre su rostro.
Tomás entra en acción, es su turno. Lanza su primer tiro y no logra superar en cercanía al tejo arrojado por Daniel. Es su segundo intento, su mirada es pura concentración. El tejo vuela por los aires y esta vez queda aun más lejos del tejín. Su tercer y cuarto tiro le da alguna chance de ganar algunos puntos ya que queda más cerca del primer tejo lanzado por su rival. Daniel deberá revertir las cosas. Repite los mismos movimientos previos al lanzamiento y tira el tejo. El primero se posiciona pegadísimo al tejín. Como también lo es el segundo y tercer tejo que arrojó. No hacen falta mediciones. Daniel fue más preciso y la primera partida es contundente: 3 a 0 a favor de Cacho. Tomás le restó un punto a Daniel al ganarle en cercanía al primer tejo que arrojo Daniel después del tejín. Entre risas, Tomás le dice a Cacho que no juegue tan bien. Terminada la primera partida los contrincantes deberán jugar del otro lado de la cancha. Como Daniel ganó la primera partida, jugará primero el tejín nuevamente. Mientras tanto la luz artificial de los postes se hace presente, ya casi caída la noche .La oscuridad se adueñaba del la plaza. El partido sigue con un ambiente silencioso y calmo en el entorno. Casi sin personas caminando, seguramente por ser sábado. Daniel lanza el primer tejo, esta vez fue mejor que su primer tiro, el tejín y el tejo quedaron casi pegados. Tomás se prepara y arroja su primer tejo pero su cara es lamento nuevamente al ver que su tiro fue pésimo. El segundo y tercer tejo se ven cargados de fuerza y se van lejos del objetivo. Al lanzar el cuarto tejo iguala al primer tejo de Daniel. “Medí medí” exclama exaltado Tomás. Esteban agarra el meditejo entra a la cancha y se pone a medir. Las distancias son casi iguales pero hay una ventaja en el tejo de Daniel que se encuentra más cerca del tejín. Daniel la tiene fácil en la segunda partida ya que los tejos de Tomás se encuentra bastante lejos del tejín. Cacho lanza sus tres tejos y se cumple las expectativas, superan a los de Tomás en cuanto a cercanía. En esta segunda partida Daniel se lleva los cuatro puntos, quedando 7 a 0. Gastón le recrimina a Tomás que se está dejando ganar. Este entre risas dice “Es muy bueno para mí”. Los micros semis vacíos y los autos a toda velocidad son los únicos que emiten sonidos alrededor la plaza.
El partido prosigue con Cacho nuevamente lanzando el tejín y posteriormente su primer tejo. Tomás algo vencido ya, respira profundo y va a la carga en busca de la hazaña. Respira y exhala frenéticamente. El primer tejo se dirige y queda en muy buena posición superando al de Daniel. Sucede lo mismo con el segundo y tercer tejo, mientras el último queda un poco lejos del tejín. Daniel confiado lanza y esta vez no fue su partida todos sus tiros quedaron por detrás de los tejos de Tomás. En forma canchera Cacho dice que lo hizo para que el partido sea más parejo. El marcador señala 7 a 4 a favor de Cacho. En la tercera partida cambian los roles, Tomás lanza el tejín y luego el primer tejo. Es el turno de Daniel. En el medio de tanta concentración y miradas fijas, se escucha un sonido pegadizo. Es el celular de Salvador .La mujer con una voz ronca le dice que no se olvide de las compras en el supermercado. Este le dice “En un ratito voy”. Daniel agita su brazo y tira sus cuatro tejos ganando claramente en cercanía al tejín. A Tomás se le escapa uno que otro insulto al ver los tiros de Cacho. Con el tejín entre ceja y ceja, Tomás lanza su tejo y el tiro queda muy corto. El segundo es mejor pero no alcanza para vencer al de Daniel y el último tejo es corto nuevamente. El partido queda 11 a 4 con victoria de Daniel.

El humo sale por la boca de Tomás, mientras fuma un cigarrillo para calmar los nervios y analiza el partido con Esteban. “Boludo está infalible Cachito” dice Esteban, a lo que
Tomás responde “Es distinto”. Con el sonido de algunos grillos alrededor de la cancha comienza la cuarta partida del duelo.




                                                                Tomás a punto de lanzar.


Daniel lanza el tejín y su primer tejo. Tomás tira y pisa el pucho. Se pone a amagar con la mano para medir la fuerza  abre, las piernas y arroja su primer tejo ganándole al tejo de Daniel. El segundo tiro se posiciona cerca del tejín como el tercero. Mientras que el tiro último es malo. “Esta vez no la tenés fácil Cachito”, grita Juan. Daniel se prepara para arrojar. El primer tejo increíblemente mueve al tejo más cercano que Tomas tenía respecto al tejín provocando más insultos de este al aire. El segundo tiro también supera a los tejos de Tomás. Decidido a ganar el encuentro Daniel se propone a rematar el juego. Mide unos segundos la fuerza y lanza consiguiendo ganar el punto y los cuatro de la partida. Tomas no lo puede creer y solamente se agarra la cabeza. Concluido el partido 15 a 4 a favor de Daniel, ambos se dan la mano y hablan sobre el encuentro. Tomás destaca el increíble nivel de Cacho. Gastón le propone jugar un partido a Tomás pero este dice “Ya no más”.      



















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