Para los muchachos del tejo este lugar ya es casi
simbólico. Esta cancha fue testigo de innumerables de partidos, calenturas y
risas entre amigos. El templo, como lo llaman ellos, los llevo a conocer gente
nueva y establecer nuevas amistades.
Este espacio deportivo
albergo ya muchos partidos y vivencias a lo largo de los años. Pero es
importante saber sus orígenes e inicios. Daniel, que es uno de los miembros más
antiguos del grupo, cuenta que la cancha surgió a fines de 2010 cuando la
Municipalidad de La Plata, en un proyecto de refaccionar la plaza, construyo
dos canchas de tejo en este espacio verde. Este vecino nos relata que la gente
de La Municipalidad tardo en construir la canchas varias semanas.
Un día de
semana por la tarde ellos estaban sentados jugando a las cartas y hablando
entre amigos. Entonces vieron que había gente de La Municipalidad y curiosidad
los lamo. Le fueron a preguntar que estaban haciendo. “Nos comentaron que
estaban haciendo un espacio donde se pueda practicar al tejo” afirma Daniel. A
los vecinos la idea les pareció perfecta porque era un lugar perfecto de recreación
y para pasar momentos agradables por las tardes. “Habían vecinos que ya habían
jugado el tejo anteriormente como en sus vacaciones y a otros les llamo rápida
la atención este juego ya que es fácil de jugar y de entender”, recuerda
alegremente Cacho.
La
Municipalidad les brindo a los muchachos las dos canchas con la arena correspondiente,
una mesa con dos bancos, otro banco entre medio de las canchas, una canilla y el
sagrado baúl, donde guardan las cosas que usan para jugar. Como por ejemplo los
tejos y meditejo.
Primero
marcaron el lugar donde la iban a construir y delimitaron las canchas de tejo
que era un rectángulo. Luego le pusieron arena y alrededor de las canchas colocaron
una línea metálica para marcar los límites de la canchas. Se instalo también
una mesa con dos bancos al costado de la cancha. Por último se coloco una
canilla al costado de la cancha para
regarla. Finalizado la construcción de las canchas. Los vecinos plantaron plantas
y arbustos alrededor de todo el espacio, para darle un excelente aspecto al
lugar
Daniel relata
que a lo largo de estos años que llevo jugando al tejo en este lugar pasaron
muchos jugadores. “Algunos dejaron de venir y a otros les dejo de interesar”
sostiene. “En los primeros años éramos bastantes, en las tardes de verano
recuerdo que asistían muchas personas y se armaban tremendos desafíos tanto
individual como grupal”, expresa nostálgicamente.
En ocasiones
cuando eran bastantes competidores se desarrollaban torneos caseros de
eliminación directa.
Actualmente
el grupo de jugadores que juegan regularmente es reducido a comparación de años
anteriores. “Somos 9 los que jugamos de manera seguida”, puntualiza Daniel. Hay
alguno que otro vecino que viene de vez en cuando. Esta bueno que los vecinos
traigan a sus amigos, familiares como nietos o hijos. Para que más gente se
sume al grupo.
La cancha de tejo, mejor conocida como “El
Templo”
El espacio
cuanta con una mesa de piedra y dos bancos. Ahí los muchachos juegan a las
cartas o bien charlan entre ellos. Es su punto de descanso y relajación afirma
Daniel. “Siempre se arman partidos de truco o algún que otro juego de cartas”.
También se ponen a contar anécdotas entre ellos.
En cuanto al “sagrado baúl” es una especie de caja larga de cemento. Acá
se guardan todos los
elementos que se utilizan para jugar al tejo. El baúl
tiene un candando en el medio para asegurar las cosas. Sobre la tenencia de la
llave se van turnando quién la va tener. Siempre la debe tener un integrante
del grupo que venga la próxima vez que acordaron para jugar.
“El Sagrado baúl”
Cuando la noche cae y la oscuridad se hace presente, no
es un problema para los muchachos, ya que, la
cancha además cuenta con buena iluminación ya que la plaza cuenta con una excelente
iluminación.
Con el tema
del mantenimiento de la cancha Daniel nos cuenta que la cuidan mucho. Respecto
a la reposición de los tejos y los materiales, en caso de que se pierdan o se
rompan. Ellos juntan plata entre todos y los compran. Siempre colaboran todos
para que todo este en condiciones.
La cancha nunca sufrió daños graves. Solo
algunos daños sobre los arbustos o escrituras sobre los bancos y mesa. “Este es
nuestro espacio y lo tratamos de cuidar lo mas que podamos” cerro Daniel.
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